Entradas

Himno al REY

A pesar de mis dudas Te siento mío Porque vives en mí Y estas conmigo En mi soledad tomas de mi mano  Escucho tu voz Converso contigo  sin palabra alguna Y es que poseo  esa gran fortuna, Me dás tu aliento,  tambien tu respiro Conviertes mi llanto  en sólo un suspiro. El sentir tu fortaleza  Me da la gran certeza  De que estando a tu lado Todo temor es infundado. Para creer en tu existencia No hacen faltas evidencias Estas en todo aquello  que hace al mundo bello. No puedo negar la felicidad De tenerte junto a mí Porque te encuentro siempre allí Formando parte de mi única verdad. Sería mi gran regocijo El estar contigo en el paraíso Amándote siempre y gozando de tu gloria ¡OH MI DIOS! todo sea en tu memoria.

E S Q U I V A (versión definitiva del poema Me miras).

                                                      Me miras en silencio sin prisa como acariciando la brisa del aire inquieto que rodea nuestros cuerpos Me miras, y  el brillo de tu mirada intimida  la mía que  presa queda envuelta en el eco de tu silencio Me miras, y tu mirada deja al desnudo tus pensamientos te esquivo presurosa... perturbada... sin aire  sin aliento.

Sinfonía del milagro (versión definitiva)

Vi tu rostro reflejado en los murales de la alegría que emana sin freno. Y de tu voz... De tu voz destellaba una sinfónica escarcha de ignotas melodías, de aquellas que jamás se olvidan cuando con pasión se entonan. Hoy el cielo nos obsequia este día, donde la esperanza creció en tu sonrisa. Los milagros existen. Dios existe. Solo esa luz omnipotente y destellante lo pudo hacer: te iluminó la mirada, te aclaró la voz, te devolvió al canto y a la sonrisa.  

Danza a la vida.( versión definitiva)

Le danzabas a la vida con tal empeño como si bailar fuera más que un sueño. Te mostrabas divertida, ágil, sonriente; tu felicidad era del todo evidente. Lidiabas alegre con manos danzarinas, pasito a paso, de aquí para allá, bamboleabas firmemente tu estrecha delgadez. Te desplazabas armoniosa por el salón danzante, tus ojos tenían una luz radiante. Celebrabas complacida lo grandioso de la vida; tenías la gracia que el cielo convida. Disfrutabas de la música,  de sus melodías en el ruido, en medio del gentío colectivo, saboreando en cada nota un destino de ambrosía. Mostrabas con orgullo tus cabellos de luna, como quien rescata una gran fortuna. Poco importaba tu lánguida figura, si ante la prueba tallaste tu propia escultura. El invierno dejó de existir,  el verano empezaba a vivir.  Habías derrotado a la muerte y hoy solo  abrazas tu presente.
No soy tu hija preferida, soy apenas una chatarra enmohecida. La tristeza en tus ojos, la entrega en tus caídas. Un condumio sin sal. Soy el agua que emanan tus  heridas , el karma y dolor universal. Soy un amasijo sin tu masa, soy tus llagas, tus espinas, soy un ser sin luz. Soy  tu látigo constante . Soy la lanza que atraviesa tu costado. Yo soy tu cruz. ¡Oh! Mi Cristo enmudecido, soy tu mirada triste, tu desesperanza y tu desilusión. Soy tu fatalidad. Mi corazón confeso y mis lágrimas saladas claman perdón. Y Tú... en medio de mi agonía, Con tus ojos tristes y apacibles me das tu redención. Y ya no soy tus llagas, tus espinas, tu látigo , ni tu cruz. Soy un ser amado. Soy, de nuevo, un ser de Luz.

Triste

Padre, Fué poco lo que compartiste conmigo Y hoy siento nostalgia de tí Estoy como ese mendigo Ansiosa de amor por tí. Miro atrás  Hacia mi niñez De recuerdos tuyos Tengo una gran mudez Y si en mi vida no encuentro tu huella Es porque me dejaste sin epopeyas. De tu presencia me privaste Y tu tiempo también me negaste Lamento mi enojo por tu olvido Lamento mucho el haberte perdido Y aunque ya no estes aquí Y te encuentres ausente En mis escasos recuerdos Siempre estarás presente.

Detrás de mi.

Cierro los ojos para mirar mejor Esta vida mundana opaca mi cielo Y... no quiero verlo. Me escondo en las letras en mis sueños de poetisa detrás de mis versos fervientes de rios y vertientes inspiraciones fecundas que se me escapan del alma  y me traen la calma  de lo intangible. A veces,  cierro los ojos y soy feliz. Será lo que dure. Un segundo, un minuto, una tardr. Que importa. Tras esa calma vuelvo a vivir, recupero valor, recupero sueños,  recupero mi vida.