Sinfonía del milagro (versión definitiva)


Vi tu rostro reflejado en los murales
de la alegría que emana sin freno.
Y de tu voz...
De tu voz destellaba una sinfónica escarcha
de ignotas melodías,
de aquellas que jamás se olvidan
cuando con pasión se entonan.
Hoy el cielo nos obsequia este día,
donde la esperanza creció
en tu sonrisa.
Los milagros existen.
Dios existe.
Solo esa luz omnipotente y destellante
lo pudo hacer:
te iluminó la mirada,
te aclaró la voz,
te devolvió al canto
y a la sonrisa.

 

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