camino a Huaraz.

Es el inicio de la tarde, camino a Huaraz. Es un día muy nublado. Los perfiles de los  oscuros cerros se pierden entre la densa neblina. Desaparece el esplendoroso brillo que alcanzan tras el esplendor del sol.
Así somos los seres humanos  en medio de nuestra tristeza o en medio de la confusión perdemos nuestra esencia, alegría se muda. Nos envuelve el velo de una máscara que empaña nuestro ser. 
El cielo esta muy gris, como alguna vez tenemos el ánimo. Apagado. Pero el ser humano también sabe salir  de la oscuridad para encontrar la luz, con la belleza de ese hermoso cielo azul que hay en huaraz, de ese hermoso paisaje con sus colinas verdes y sus lagunas transparentes. 
De ese pueblo que literalmente supo levantarse  de sus cenizas y se volvió a engrandecer con esa luz onminiosa de lo divino, de lo mágico, de aquello que siempre surge después de una profunda herida. Levantarse más bello y más imponente que nunca,ñ Indómito. Como un David que derrotó a su Goliat a pesar de su fragilidad, con la fuerza abrumadora de su luz interior que prevalece a lo imposible.

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